Un lugar que recuerda quién ha sido.
Aquí, hace un siglo, se pisaba la uva. La piedra absorbió el mosto, el tiempo, las voces. Cuando entramos, no quisimos transformarlo. Quitamos, escuchamos, esperamos.
Malcandrino no es un restaurante que eligió un lugar. Es un lugar que eligió volver a vivir.
Tradición y
la elegancia de la sencillez.
I.
Tradición
Las recetas del Salento antes de que estuvieran de moda. La memoria que se transmite en los gestos. El tiempo que hace falta.
II.
La elegancia de la sencillez
Creemos que la sencillez es la forma más alta de elegancia. Tres ingredientes elegidos, no treinta escondidos. El plato que no grita. El gesto que no se ve.
III.
El cuidado
Cada huésped trae consigo una historia. Nuestro oficio es acogerla, custodiarla y devolvérsela al final de la velada un poco más rica.

